Friday, June 16, 2006

 

Kasparov, el hombre de los gestos


Pedro Díaz G.

Hay codazos, empujones. Se levantan las voces. --Bueno, señor, ¿se va a meter o qué?.. no me aviente.

--Pues hágase para allá...

Y el: --Ssshhhhhh --pronto se generaliza: al salón Andrómeda del Nikko llega gente de todas partes con el sólo fin de observar lo que todos sabían: que el vencedor sería el campeón mundial y se llama Garry Kasparov. Contra quien juegue.

Si ya se chingó hasta a una computadora dice un joven a su madre, en el más apropiado de los lenguajes.

...Y tenía más de un millón de combinaciones para jugada le ilustra, con decencia, la hermana menor.

Garry Kasparov sólo permite se le fotografíe durante unos minutos, los que emplea para saludar de mano y entregar sus pequeños trofeos a los niños campeones que, de entre 20 mil aspirantes, sortearon las inconveniencias y se sientan ya alrededor de estas mesas en donde Kasparov les retará en partidas simultáneas, que embelesan a más de medio millar apretujado en torno al escenario. Ssshhhh...

Inicia casi puntual la fiesta de las partidas. Y son muchas: 25, 18 de jóvenes que se han tenido que calificar y siete más, cedidas por los organizadores a sus más confiables ajedrecistas.

Creo que es un genio de tal calidad dice muy serio, el rostro pleno de orgullo por haberle soportado casi 80 jugadas, Jorge Hernández, el último en caer que te da cierta ventaja. Va cediendo piezas, te consiente. Porque sus ataques no fueron muchos, claro, llega el momento en que, así como sucumbió Deep Blue, yo tampoco tuve nada qué hacer...

Le arropa el cariño de su madre, al mejor perdedor de hoy. Porque de los 25 ajedrecistas, ninguno termina con el tablero incólume cuando faltan unos minutos para las nueve de la noche.

Agradece apenas con la mirada, Kasparov, a quien se le aplaude como nunca: en inverosímiles condiciones.

Cuando sus rodeos a las mesas casi ha concluido, no sólo sonríe el hombre de los gestos no atinará, en toda la noche, más allá de un par de monosílabos, en inglés, y un thank you con el que se despide, ovacionado sino que comienza una extraña sesión: la de los autógrafos, entre jugada y jugada.

Habrá que guardar un silencio que se torna incompleto ante la intermitencia del murmullo, el chocar de los vasos, los chillidos de un pequeño, el titilar de un beeper, la inoportuna llamada a un teléfono celular, un ataque de tos, un estornudo y un te quiero.

Sssshhhhh...

Que el hombre está trabajando.

Por casi tres horas, en voz baja, como en susurro. Todos. Y de pie. Y él, el genio, cuando marcha a la hora y media de azoro, inicia el acabóse: cae el primero de los 25, le sigue inexorable el resto.

Es una lástima, algo que no debemos permitir: no con tal impunidad responde Ivar Sisniega, cuando los reporteros, en un respiro afuera del salón, le cuestionan sobre el accidente que enluta al ciclismo nacional, llena de rabia a quienes gustan del pedaleo, avergüenza a los peatones. "Por favor, todos apaguen su teléfono celular", fue el anuncio. Y suenan un par. Incluso alguien lo contesta. Ssshhhh...

"Y los flashes, por favor, sólo durante un minutito..."

Una tos.

Un estornudo.

¡Una luz! Es que sin flash no salen las fotos, ¿o sí?

Se contiene el aliento, entre empujones, aquí en el Nikko, hasta que el hombre de los gestos que abrirá para México y sus alumnos la página de Internet en donde guarda sus secretos decide el último jaque.

Y el aplauso, entonces, se desgrana como nunca: en inverosímiles, extrañas, ¿confortables? condiciones...


Mayo, 2004


Sunday, June 11, 2006

 


Prodigiosos y precoces


Un puñado invade de talento cada generación. Sorprende. Se les llama los niños prodigio. Son los llamados a ser. Ellos, cuyo derroche de aptitudes florece permanentemente en el mundo del deporte...
Carlo Pini /Pedro Díaz G.

Son los niños del deporte.

El relevo de Tiger Woods o de Vladimir Kramnik está asegurado porque ellos, los que vienen, los que ya están, pisan ya la antesala del éxito; o aún más.

Existe una teoría que defiende que el ser humano del futuro será menos musculoso y tendrá la cabeza mucho mayor. Ocurrirá porque cada vez usará menos los brazos y las piernas y cada vez más el cerebro. El mundo de la cibernética llena de razones a quienes sostienen la idea. Pero los niños prodigio lo desmienten. Lejos de las computadoras ellos se sumergen en la actividad física con su precocidad como una constante.

El mundo vive una auténtica invasión de niños prodigio. Pequeños que en pleno proceso de evolución llegan a un punto de madurez extraordinario. El español Adrián Vallés (16 años), aún sin licencia de conducir, firmó para Renault por las próximas diez temporadas, en una clara apuesta de la firma para la F-1. El taiwanés Lo Shih Kai se convirtió en el golfista más joven de la historia en el circuito europeo al debutar con 13. El ucraniano Sergei Karjakin (12) es el Gran Maestro más joven que haya existido en el ajedrez.

Niños precoces; sorprendentes.



Un enorme tablero

Con sólo 12 años, el ucraniano Sergei Karjakin no se conforma con jugar con sus amigos. Mide apenas metro y medio de estatura y transformó su adolescencia en un enorme tablero de ajedrez: es el Gran Maestro más joven de la historia y pretende ser campeón mundial a los 16. Su irrupción inquieta a los grandes. Su desparpajo y sabiduría haciendo tablas con Anatoli Karpov, campeón mundial entre 1974 y 1985, o venciendo a Alexei Shirov, subcampeón mundial en 1999, asombraron a quienes le vieron en el torneo de Benidorm, Valencia.

Consiguió el título de Gran Maestro a los doce años y siete meses tras ganar su tercera norma en el torneo internacional de Sudak, Ucrania; las anteriores las obtuvo en los torneos de Aeroflot celebrado en Moscú, y Alushta-100 cerrado de categoría VIII, en Ucrania. Nació en Donestk, el 12 de enero de 1990. Batió el récord del estadounidense Robert Fischer (15 años), de los húngaros Judit Polgar (15) y Peter Leko (14), de su compatriota y actual campeón del mundo de la Federación, Ruslan Ponomariov (14), así como del joven chino GM Xiangzhi Bu que consiguió el título de Gran Maestro a la edad de 13 años, 10 meses y 13 días.

A los doce años Karjakin fue analista del ucraniano GM Ruslan PonomariovPonomariov (quien quedó sorprendido por este joven cuando perdió ante él un par de partidas rápidas en un torneo amistoso. Confiando en su prodigioso talento, no dudó en escogerle como analista), a quien ayudó a ganar el campeonato del mundo ante el ruso Ivanchuck, en enero de 2002, donde, con sólo 18 años, se convirtió en el más joven campeón del mundo de la historia.

El caso de Karjakin, que sólo acude a la escuela en época de exámenes, aunque él manifiesta que es un niño normal, recuerda por supuesto al de Ponomariov, otrora "niño prodigio", quien se proclamó campeón mundial sub-12 en 1995, y al año siguiente también de Europa sub-18, con sólo 12 años. En 1997, cuando apenas tenía 14 años, conquistó el título mundial sub-18 y su nombre, entonces, empezó a circular.



Lebron, “El otro Jordan”

Pero sí hay un joven a las puertas de la fama es el estadounidense LeBron James, promesa del baloncesto. El "próximo Michael Jordan" depura sus últimos meses en su último año en su "college" antes de convertirse en el número uno del próximo "draft" y pasar directamente a la NBA, sin acudir a la universidad, como ya hicieron anteriormente talentos como Koby Bryant y Kevin Garnett.

A sus 17 años y con sus 2,01 metros de altura, tiene revolucionado a todo Estados Unidos, a las firmas comerciales y a las cadenas de televisión. Su repercusión es tan grande que el canal ESPN televisó por primera vez a nivel nacional un partido entre "college" en el que participaba James. Fue el 12 de diciembre: su instituto St. Vicent y St. Mary frente a Oak Hill de Virginia, y ni hablar: la estrella fue James, con 31 puntos, 13 rebotes y seis asistencias; triunfo de su equipo.

Nadie duda que LeBron, quien ya ha roto algunos aros en sus partidos, estará la próxima temporada entre los mejores de la NBA, y quienes le conocen apuestan que es capaz de anotar como Michael Jordan y pasar la bola como Magic Johnson. Nada más.



Y siguen, y siguen...



Parecido revuelo como figuras protagónicas poseen dos futbolistas. Robinho, de 18 años, y Diego, de 17, quienes llevaron al Santos a la conquista del campeonato. Desde el retiro de Pelé y toda su generación de compañeros que deslumbraron en los años sesenta e hicieron al Santos el mejor equipo de América del siglo XX, nadie había transmitido tanta alegría a los aficionados.

Diego es mediapunta, diestro, de piel blanca, lleva el diez a la espalda y él señala que sólo se llama como Maradona. A Robinho, de piel oscura, se le compara con Garrincha por su juego de cintura. Y con Pelé por la similitud de sus historias. Gracias a Diego y a Robinho, quienes se presentarán este miércoles en el Azteca, Brasil recupera su aroma de siempre, el de la esencia por el buen juego, el regate, la diversión y la habilidad, como ya ocurriera con Pelé o con Ronaldo.

Y mientras a Diego y a Robinho se les conoce como los "Meninos da Vila", Wayne Rooney es ya el "Ronaldo" del futbol inglés. A los 17 años, es el jugador más joven que ha marcado un gol en la "Premiership". Integrante del Everton, fue la gran sensación en la liga inglesa, no sólo por su precocidad sino también por su atrevimiento ante la portería contraria. Recuerda al español Raúl en sus inicios en el Real Madrid con 17 años. Todo lo que hace parece tocado por una varita mágica.



Tenis, el cultivo

Pero si algún deporte presume de "fabricar" niños prodigio ese es el tenis. Con este calificativo crecieron Jennifer Capriati, Arantxa Sánchez Vicario, Martina Hingis, Matts Wilander, John McEnroe, Boris Becker, Michael Chang, Andre Agassi… a los que suma el francés Richard Gasquet: a los 16 años es la revelación de la temporada. Vencedor en categoría junior en Roland Garros, en el Open USA y semifinalista del Open de Australia, alcanzó su máximo nivel en el torneo de Montecarlo, ya con los profesionales, donde pasó la primera ronda. De Gasquet hay titulares como "La explosión del pequeño genio" y su juego se compara con el de Pete Sampras.

Está también la rusa Dianara Safina, ganadora del torneo de Sopot (Polonia), en julio de 2002, puntuable para la WTA, que se convirtió en la jugadora más joven en ganar un torneo del circuito femenino profesional, con 16 años y tres meses. Safina es hermana del tenista Marat Safin, quien asegura que Dianara llegará mucho más lejos de lo que ha llegado él, que fuera número uno en 1999.

Están las también rusas María Kirilenko, vencedora de Roland Garros junior; Vera Douchevina que obtuvo el campeonato de Wimbledon junior; la checa Barbora Strycova, ganadora del Abierto de Australia y finalista en el Abierto de Estados Unidos, ambos en categoría junior, y la indonesia Angelique Widjaja, triunfadora en el junior de Roland Garros.

El mundo del motor también depara ejemplos de precocidad. El finlandés Nico Rosberg, de 17 años, se ha convertido en el piloto más joven en probar un monoplaza de Fórmula 1. Claro que juega con ventaja ya que es hijo de Keke Rosberg, campeón del mundo en 1982.

También con 17 años, otro hijo de otro campeón, el brasileño Nelson Piquet, fue campeón de la Fórmula 3 sudamericana. Tan buenos resultados tiene que a "Nelsinho" su padre le compró un equipo propio para disputar el campeonato inglés de Fórmula Tres. En motociclismo los españoles Daniel Pedrosa (17), Jorge Lorenzo (16) y Héctor Barberá (15) compiten como grandes pilotos en la cilindrada de 125 cc. Y así...

La cantera del deporte no se detiene.

Son los precoces. Llegaron; están.

El futuro es suyo.





Abril, 2003



 


Prodigiosos y precoces


Un puñado invade de talento cada generación. Sorprende. Se les llama los niños prodigio. Son los llamados a ser. Ellos, cuyo derroche de aptitudes florece permanentemente en el mundo del deporte...

Carlo Pini /Pedro Díaz G.

Son los niños del deporte.

El relevo de Tiger Woods o de Vladimir Kramnik está asegurado porque ellos, los que vienen, los que ya están, pisan ya la antesala del éxito; o aún más.

Existe una teoría que defiende que el ser humano del futuro será menos musculoso y tendrá la cabeza mucho mayor. Ocurrirá porque cada vez usará menos los brazos y las piernas y cada vez más el cerebro. El mundo de la cibernética llena de razones a quienes sostienen la idea. Pero los niños prodigio lo desmienten. Lejos de las computadoras ellos se sumergen en la actividad física con su precocidad como una constante.

El mundo vive una auténtica invasión de niños prodigio. Pequeños que en pleno proceso de evolución llegan a un punto de madurez extraordinario. El español Adrián Vallés (16 años), aún sin licencia de conducir, firmó para Renault por las próximas diez temporadas, en una clara apuesta de la firma para la F-1. El taiwanés Lo Shih Kai se convirtió en el golfista más joven de la historia en el circuito europeo al debutar con 13. El ucraniano Sergei Karjakin (12) es el Gran Maestro más joven que haya existido en el ajedrez.

Niños precoces; sorprendentes.



Un enorme tablero

Con sólo 12 años, el ucraniano Sergei Karjakin no se conforma con jugar con sus amigos. Mide apenas metro y medio de estatura y transformó su adolescencia en un enorme tablero de ajedrez: es el Gran Maestro más joven de la historia y pretende ser campeón mundial a los 16. Su irrupción inquieta a los grandes. Su desparpajo y sabiduría haciendo tablas con Anatoli Karpov, campeón mundial entre 1974 y 1985, o venciendo a Alexei Shirov, subcampeón mundial en 1999, asombraron a quienes le vieron en el torneo de Benidorm, Valencia.

Consiguió el título de Gran Maestro a los doce años y siete meses tras ganar su tercera norma en el torneo internacional de Sudak, Ucrania; las anteriores las obtuvo en los torneos de Aeroflot celebrado en Moscú, y Alushta-100 cerrado de categoría VIII, en Ucrania. Nació en Donestk, el 12 de enero de 1990. Batió el récord del estadounidense Robert Fischer (15 años), de los húngaros Judit Polgar (15) y Peter Leko (14), de su compatriota y actual campeón del mundo de la Federación, Ruslan Ponomariov (14), así como del joven chino GM Xiangzhi Bu que consiguió el título de Gran Maestro a la edad de 13 años, 10 meses y 13 días.

A los doce años Karjakin fue analista del ucraniano GM Ruslan PonomariovPonomariov (quien quedó sorprendido por este joven cuando perdió ante él un par de partidas rápidas en un torneo amistoso. Confiando en su prodigioso talento, no dudó en escogerle como analista), a quien ayudó a ganar el campeonato del mundo ante el ruso Ivanchuck, en enero de 2002, donde, con sólo 18 años, se convirtió en el más joven campeón del mundo de la historia.

El caso de Karjakin, que sólo acude a la escuela en época de exámenes, aunque él manifiesta que es un niño normal, recuerda por supuesto al de Ponomariov, otrora "niño prodigio", quien se proclamó campeón mundial sub-12 en 1995, y al año siguiente también de Europa sub-18, con sólo 12 años. En 1997, cuando apenas tenía 14 años, conquistó el título mundial sub-18 y su nombre, entonces, empezó a circular.



Lebron, “El otro Jordan”

Pero sí hay un joven a las puertas de la fama es el estadounidense LeBron James, promesa del baloncesto. El "próximo Michael Jordan" depura sus últimos meses en su último año en su "college" antes de convertirse en el número uno del próximo "draft" y pasar directamente a la NBA, sin acudir a la universidad, como ya hicieron anteriormente talentos como Koby Bryant y Kevin Garnett.

A sus 17 años y con sus 2,01 metros de altura, tiene revolucionado a todo Estados Unidos, a las firmas comerciales y a las cadenas de televisión. Su repercusión es tan grande que el canal ESPN televisó por primera vez a nivel nacional un partido entre "college" en el que participaba James. Fue el 12 de diciembre: su instituto St. Vicent y St. Mary frente a Oak Hill de Virginia, y ni hablar: la estrella fue James, con 31 puntos, 13 rebotes y seis asistencias; triunfo de su equipo.

Nadie duda que LeBron, quien ya ha roto algunos aros en sus partidos, estará la próxima temporada entre los mejores de la NBA, y quienes le conocen apuestan que es capaz de anotar como Michael Jordan y pasar la bola como Magic Johnson. Nada más.



Y siguen, y siguen...



Parecido revuelo como figuras protagónicas poseen dos futbolistas. Robinho, de 18 años, y Diego, de 17, quienes llevaron al Santos a la conquista del campeonato. Desde el retiro de Pelé y toda su generación de compañeros que deslumbraron en los años sesenta e hicieron al Santos el mejor equipo de América del siglo XX, nadie había transmitido tanta alegría a los aficionados.

Diego es mediapunta, diestro, de piel blanca, lleva el diez a la espalda y él señala que sólo se llama como Maradona. A Robinho, de piel oscura, se le compara con Garrincha por su juego de cintura. Y con Pelé por la similitud de sus historias. Gracias a Diego y a Robinho, quienes se presentarán este miércoles en el Azteca, Brasil recupera su aroma de siempre, el de la esencia por el buen juego, el regate, la diversión y la habilidad, como ya ocurriera con Pelé o con Ronaldo.

Y mientras a Diego y a Robinho se les conoce como los "Meninos da Vila", Wayne Rooney es ya el "Ronaldo" del futbol inglés. A los 17 años, es el jugador más joven que ha marcado un gol en la "Premiership". Integrante del Everton, fue la gran sensación en la liga inglesa, no sólo por su precocidad sino también por su atrevimiento ante la portería contraria. Recuerda al español Raúl en sus inicios en el Real Madrid con 17 años. Todo lo que hace parece tocado por una varita mágica.



Tenis, el cultivo

Pero si algún deporte presume de "fabricar" niños prodigio ese es el tenis. Con este calificativo crecieron Jennifer Capriati, Arantxa Sánchez Vicario, Martina Hingis, Matts Wilander, John McEnroe, Boris Becker, Michael Chang, Andre Agassi… a los que suma el francés Richard Gasquet: a los 16 años es la revelación de la temporada. Vencedor en categoría junior en Roland Garros, en el Open USA y semifinalista del Open de Australia, alcanzó su máximo nivel en el torneo de Montecarlo, ya con los profesionales, donde pasó la primera ronda. De Gasquet hay titulares como "La explosión del pequeño genio" y su juego se compara con el de Pete Sampras.

Está también la rusa Dianara Safina, ganadora del torneo de Sopot (Polonia), en julio de 2002, puntuable para la WTA, que se convirtió en la jugadora más joven en ganar un torneo del circuito femenino profesional, con 16 años y tres meses. Safina es hermana del tenista Marat Safin, quien asegura que Dianara llegará mucho más lejos de lo que ha llegado él, que fuera número uno en 1999.

Están las también rusas María Kirilenko, vencedora de Roland Garros junior; Vera Douchevina que obtuvo el campeonato de Wimbledon junior; la checa Barbora Strycova, ganadora del Abierto de Australia y finalista en el Abierto de Estados Unidos, ambos en categoría junior, y la indonesia Angelique Widjaja, triunfadora en el junior de Roland Garros.

El mundo del motor también depara ejemplos de precocidad. El finlandés Nico Rosberg, de 17 años, se ha convertido en el piloto más joven en probar un monoplaza de Fórmula 1. Claro que juega con ventaja ya que es hijo de Keke Rosberg, campeón del mundo en 1982.

También con 17 años, otro hijo de otro campeón, el brasileño Nelson Piquet, fue campeón de la Fórmula 3 sudamericana. Tan buenos resultados tiene que a "Nelsinho" su padre le compró un equipo propio para disputar el campeonato inglés de Fórmula Tres. En motociclismo los españoles Daniel Pedrosa (17), Jorge Lorenzo (16) y Héctor Barberá (15) compiten como grandes pilotos en la cilindrada de 125 cc. Y así...

La cantera del deporte no se detiene.

Son los precoces. Llegaron; están.

El futuro es suyo.





Abril, 2003



Sunday, June 04, 2006

 


Historias que se repiten

Pedro Díaz G./Alfonso Mancilla/(Primera de dos partes)

Pumas y Frailes disputarán, mañana, el título de intermedia en futbol americano. Coincidentemente, los padres de los quarterbacks de ambas escuadras -Francisco Alonso e Ihary Juárez- se enfrentaron a finales de los años setenta en aquellas tardes de estadios llenos, ídolos deportivos y pasiones dentro y fuera de los emparrillados.

Ayer: Arturo Alonso y Joaquín Cobra Juárez. Uno de la UNAM, otro del Poli. Acérrimos rivales. Hoy, su herencia de ovoide y sangre choca de nuevo en el emparrillado...

Hoy estrechan manos en terreno neutral. Muchas cosas tienen en común además de los recuerdos. Arturo Alonso y Joaquín Cobra Juárez se enfrentaron a finales de los años 70 en aquellas tardes de estadios llenos, ídolos deportivos, tiempos de futbol americano y pasiones dentro y fuera de las canchas. Uno de la UNAM, otro del Politécnico, acérrimos rivales entonces. La que les reúne hoy, con el Parque Hundido como testigo, es la presencia de sus hijos Paco e Ihary en la final de este sábado en la categoría intermedia. Charla de enseñanzas, de legados y, por supuesto, del deporte y de la vida Pedro Díaz G. y Alfonso Mancilla (Primera de dos partes) El futbol americano es pasión, agresividad, trabajo en conjunto; requiere liderazgos y comuniones. "Es un deporte ciento por ciento formativo; un deporte de hombres reverbera la voz a todo ritmo de Arturo Alonso, ex fullback de Cóndores, ídolo y figura, para quebrarse al segundo siguiente, pero, ¿saben quién me dio una de mis grandes enseñanzas?"

Es breve el silencio entre sus interlocutores.

Él. Paco, mi hijo; a los nueve años le señala y el dedo índice se vuelve una extensión de su orgullo.

Cuenta. Atentos le escuchan Ihary Juárez, hijo de La Cobra , half de Lobos Plateados de la ESIA a finales de los años setenta, el propio Francisco y los reporteros.

...Cuando tenía nueve años quiso cambiarse de deporte: desde los cuatro practicaba el beisbol y un día, sin yo saberlo, mi mujer lo llevó a entrenar al campo de Pumitas; me indigné cuando lo vi aparecer en el emparrillado: en su primer partido el coach lo había incluido apenas en sus cinco jugadas obligatorias..."¿Cómo?", me pregunté avergonzado por que yo, Arturo Alonso , había sido uno de los mejores jugadores de futbol americano en la historia. ¿Cómo?, reclamé y al mismo tiempo di la orden: "¡Te regresas al beisbol!; tu nada tienes que hacer aquí, causándome vergüenzas"...

No lo hizo el pequeño Paco.

Esa noche, en casa, atrevió el encuentro con su padre.

Me dijo, casi en un llanto: "...Pero papá; no quiero regresar al beisbol. Yo aquí me siento bien. Yo aquí estoy muy a gusto con todos mis amiguitos..."

Lección, golpe al ego.

No me daba cuenta de que por mi orgullo estaba fallándole a mi hijo. Odiaba por supuesto ver que en los siguientes partidos apenas el coach lo utilizaba sus cinco jugadas y ni siquiera tocaba el balón. ¡Mi hijo!, ¡el hijo de Arturo Alonso! ... No asistía a verlo, indignado. Le preguntaba "¿cómo te fue?" y me respondía "bien"... "¡Bien!, pensaba yo. Si ni siquiera tocaste el balón..." Después lo entendí. Y desde entonces no me meto en sus decisiones. Quiso ser jugador de americano y aquí está. Ese capítulo me enseñó que no hay por qué ser tan impulsivo. Mi hijo me mostró que se debe dejar que las cosas pasen poco a poco, y a veces ser menos apasionado. Me alegra mucho que mi esposa, Emma Leticia, lo hubiera apoyado en esos instantes, ya que sin ella Paco hubiera seguido en el beisbol, pero no por su gusto, sino por una imposición mía.

Ihary no pierde detalle. Junto con Paco, son los quarterbacks que han llevado a sus escuadras a la final de intermedia, que se jugará mañana en el campo de Perros Negros. Don Joaquín toma la palabra. Y vierte en minutos lo que enseñar le ha llevado años: A Ihary tampoco le gustaba el futbol americano. Lo suyo era el basquetbol. Al principio me negué a que incursionara en esto, pero también lo hizo a escondidas: por la influencia de uno de sus amigos, se metió a Cobras categoría infantil, precisamente el equipo donde yo inicié, de ahí el apodo. Fui duro con él como papácoach, pero ha logrado mucho. Los muchachos de mi equipo, Frailes, afortunadamente tienen buen apoyo; están becados al ciento por ciento y por eso el consejo que siempre les doy es: "Aprovechen todo lo que tienen... Los campeonatos, los trofeos, los triunfos, todo es muy bonito, pero lo más importante es que tengan una profesión, que digan `caramba, representé a ésta escuela y al mismo tiempo me dio posibilidad de ser alguien`. Y que salgan adelante"...

Legados y enseñanzas. Un balón; muchos recuerdos y aún más anécdotas por sucederse. Arturo se define a sí mismo: "Ahora soy sólo público; pago mi boleto y tengo el derecho de gritar como cualquiera en la tribuna, aunque por supuesto, grito también como padre". Joaquín es en este momento un head coach triunfador: ha llevado a Frailes, en año y medio de una no calificación a playoffs, al campeonato. Paco e Ihary tienen hoy la posibilidad de trascender lo hacen ya en el deporte que sus padres practicaron.

Invictos, Pumas Paco Alonso y Frailes Ihary Juárez-, se encontrarán como lo hicieron hace ya un cuarto de siglo sus padres.

Ambos querterbacks, representan acaso lo más prometedor de este deporte para los años por venir.

Inamovible el reloj de flores en el centro del Parque Hundido, tañe, sin embargo, las campanas.



* * *

La derrota.

Mucho más formativa que el triunfo atreve Arturo Alonso.

¿Cómo la viven en casa?

Revela la Cobra Juárez: "No nos importa el resultado: ya ganemos o ya nos derroten nos vamos a comer a algún lado. Al futbol lo dejamos en la cancha. Pero eso sí: los hermanos lo toman a broma. Cuando Ihary pierde, el que le sigue, Dwayne, se la pasa molestándolo en el coche, diciéndole cuáles fueron sus errores y, como también es quarterback, imaginando cómo los resolvería él. Le reclama las jugadas en tono festivo. Por eso no me gusta lo que me sucedió con Pieles Rojas: son partidos que una vez terminados digo a la familia: `vámonos rapidito al coche` pues los insultos no es fácil ignorarlos y pienso: `ya acabó el partido, mejor aléjate con tu familia y tus jugadores, antes de que las cosas pudiesen complicarse ..."

No sucede igual con los Alonso: Si el resultado es adverso "nos subimos al coche y nos la pasamos callados"; nadie habla camino a casa. No hay celebración ni vamos a comer como cuando ganamos; llegamos y mi esposa, mi hija Emma que sabe más de futbol americano que muchos de nosotros y Paco se meten cada uno a su cuarto, y a ver la tele; a olvidar el emparrillado. Hasta el otro día las cosas vuelven a la normalidad.



* * *

Soleado mediodía al sur de la ciudad de México. La primavera regala a los Juárez el cantar de los pájaros como una música de fondo al momento en que relatan sus ambiciones y recuerdos. La Cobra es un excelente narrador.

"Estoy muy agradecido con el apoyo que he tenido en la Universidad del Tepeyac. Hemos vivido importantes éxitos en el poco tiempo al frente del futbol americano. Todo se ha dado gracias a un programa. En realidad somos una escuela chica en comparación a cualquier campus del Tec de Monterrey, pero vamos sentando las bases para ir hacia delante. Joaquín Juárez acomoda con el dedo índice el armazón de sus lentes. La pasión por hablar de futbol americano le hace gesticular. Mueve las manos. Se rasca la cabeza; mesa el cabello: "Hace poco un entrenador me llamó para felicitarme y me dijo `oye coach, han de estar muy bien pagados`, y le contesté que eso no era cierto. A mí no me gusta llegar y pedir las perlas de la virgen por ser entrenador. Pienso que hay que ganarse la cosas poco a poco".

Es ahí donde todo se complementa, porque el futbol americano no es sólo cuestión de ganar dinero, también ofrece una formación...

Claro que es una formación humana casi grita el padre de los Juárez, se va aprendiendo a través del tiempo y forja un carácter que se aplica en la vida. Yo le doy gracias a Dios porque jugué en Lobos Plateados, fui reconocido como un buen jugador, terminé mi carrera en el Politécnico (soy licenciado titulado en Relaciones Comerciales), pero sobre todo, formé una familia.

El entrenador de los Frailes toma un respiro, para referirse entonces al tópico que más le llena: su vida familiar.

"Considero que mi familia es lo que me hace un ganador. A lo mejor no puedo pregonar que tenga muchos títulos en Liga Mayor, pero lo evalúo y pienso ¿de qué me servirían cinco campeonatos con una vida personal vacía? Estaría hueco".

El apellido Juárez va ligado al futbol americano...

Sí. Tengo cinco hijos y da la casualidad de que Ihary es quarterback, Dwayne de 16 años es quarterback, Joaquín de 11 años también es quarterback y el niño de cuatro años ya anda lanzado la pelota y como que pensamos que también va a ser quarterback alcanza a completar La Cobra antes de estallar en risas.

¿Por qué esa predilección?

Encoge los hombros, lo piensa un segundo y asienta: Fíjense, qué extraño: yo nada tuve que ver. Pero creo que la imagen de mi hermano Horacio, que es el quarterback titular de las Águilas Blancas en Liga Mayor, influyó mucho. Supongo que de él les nació.

Y a tí, Paco, ¿fue tu padre el que influyó en tí para que jugases americano?

De alguna manera, sí. Déjenme, les cuento...

En el campo de los sueños.


Mayo, 2002







Friday, June 02, 2006

 

Retiran medalla panamericana a equipo mexicano


Pedro Díaz G.


Un jugador de la selección nacional que ganó el bronce en Santo Domingo dio positivo

La Organización Deportiva Panamericana (Odepa), que preside el mexicano Mario Vázquez Raña, decidió retirar a México la medalla de bronce que ganó en los pasados Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, por dopaje.

En el salón de juntas, declaró: "El equipo de beisbol de México perderá la medalla de bronce, luego de que uno de sus peloteros fuera encontrado positivo a nandrolona. Y según las reglas de Odepa, el error del beisbolista mexicano implica que se le quite la medalla al equipo completo", dijo Vázquez Raña.

El titular del organismo se abstuvo de confirmar de inmediato si, tal como indican las normas, la presea será otorgada a la novena de Nicaragua, que perdió el tercer lugar con los mexicanos al caer 6-2 el 12 de agosto.

"Por ahora sólo puedo decir que México pierde la presea y que el nuevo reparto de medallas se hará el próximo 20 abril, durante la reunión de la Odepa en San Antonio Texas o en la ciudad de México".

El titular de la Odepa indicó que en total se detectaron nueve casos de dopaje en Santo Domingo, siete de ellos implicaron a deportistas que obtuvieron medallas (cuatro de oro, una de plata y dos de bronce) y los otros dos fuera de competencia.

"Ahora sólo esperamos los resultados de las `pruebas B` a que fueron sometidos tres de los implicados para dar a conocer el nuevo reparto de medallas".

Además del beisbolista mexicano Salvador Rodríguez, dieron positivos en las pruebas antidopaje de los pasados Juegos Panamericanos el nadador estadounidense Corrie Clark y el ciclista de Barbados, Barry Ricardo Forde, entre otros deportistas, según la Odepa.

El beisbolista mexicano se expone también a una suspensión por dos años de toda competencia internacional, según el COM.

Vázquez Raña dijo que el dopaje de Rodríguez era suficiente para retirarle el bronce al país.

"La regla dice que si un jugador de un equipo comete el error, el equipo pierde la medalla. Cumpliremos la regla tal y como está. Las medallas se darán al ganador correspondiente".

La medida se produjo después de que el comité ejecutivo de la Odepa aprobó el informe de la Comisión Médica de los XIV Juegos Panamericanos de Santo Domingo, que confirmó un total de nueve casos de dopaje.

"Se reportaron nueve casos positivos, siete con medalla (cuatro de oro, una de plata y dos de bronce) y dos más fuera de competencia".

"El Comité Ejecutivo aprobó enviar una carta a los comités olímpicos nacionales afectados para terminar los procesos y tomar las decisiones del retiro de medallas en la próxima reunión del Comité Ejecutivo de la Odepa a celebrarse en abril de 2004".

Según la Odepa, Rodríguez resultó positivo por nandrolona.


noviembre, 2003


This page is powered by Blogger. Isn't yours?