Sunday, May 28, 2006

 

Hockey, pequeño ajedrez




Hockey sobre hielo infantil

"Como un vertiginoso
juego de
ajedrez"

PEDRO DIAZ G. /I

Parecen diminutos robots viajando de un lado a otro de la pista a gran
velocidad, envueltos en sus modernos equipos protectores, que funcionarán,
como viejas armaduras, para evadir a los rivales, dejarlos en el camino y
anotar el gol luego de cortar el hielo con las filosas navajas de sus patines: a
celebrar.

Son los pequeños jugando el hockey sobre hielo, deporte en el que se
conjugan velocidad, habilidad y estrategia. "Como en un vertiginoso juego de
ajedrez", dirá el estratega David Navarro, entrenador.

Oscar Iván O'Farril Cobo estuvo tres años jugando futbol, desde que cumplió
seis, y de aquellos primeros toques al balón poco quedaba; con el tiempo y
las prácticas lo hacia ya extraordinariamente. Y le gustaba. Pero aquellos
viajes vespertinos hacia La Herradura poco a poco fueron perdiendo interés
para el pequeño, pues su nuevo entrenador se esmeró en fastidiarle la
existencia.

-Por el entrenador ya no me gustó el futbol -confía--; nos regañaba mucho.
Era mala onda. Y entonces quise cambiar de deporte. Nos fuimos al beisbol
pero se me hizo demasiado tranquilo; a pesar de que no sólo me tocaba
cubrir el jardín sino que también estuve como pítcher, como cátcher...

No. Demasiada pasividad para un niño que tiene en la palabra inquietud una
de sus mejores definiciones.

-Vamos al hockey --pidió, entonces, a sus padres. Lo conocía poque un niño
de cuarto, con el que Oscar Iván no se habla, practica este raro deporte.

Después de una visita a la pista de Galerías-Reforma, el futuro inmediato
estaba decidido: a patinar.

-...A mí me gusta porque es rápido y rudo, pero también porque se necesita
de mucha disciplina, y eso te lleva a un acondicionamiento físico, y si le sumas
que es divertido. Por eso. Más que nada, por eso es que me gusta.

Las palabras son de Juan Miguel París, once años. Defensa de la selección
Pumas de la UNAM. Es otro de los pequeños que viajarán a Canadá en un
par de semanas más, lugar en donde enfrentarán a equipos de la provincia de
Quebec.

Dicen los libros que esta es una disciplina de las más rápidas que se conocen
y, a la vez, una de las más violentas. Que atrae a multitudes tan apasionadas
como las del futbol soccer en otras latitudes donde -pudiera pensarse-, el
clima no es propicio a tal exaltación.

-Y después de ver las escenas de la NHL (National Hockey League), los
golpes tan fuertes, las entradas, ¿qué sientes?

-...¡Uuuy!, tiemblo.

-¿Tiemblas?

-Bueno, no es que tiemble, pero como a nosotros los pequeños no se nos
permite más que bloquear y no hay contacto físico sino hasta las categorías
mayores, sí pienso ya en los body checks (chequeos con el cuerpo) y en
otros contactos. Y me entran algo de nervios. Pero a la vez espero con
muchas ansias llegar a las categorías más grandes.

Como Oscar Iván y como Juan Miguel hay, en México, ya un gran número de
pequeños practicantes del hockey que han visto en las pistas una nueva
fórmula para encontrar la felicidad.

-A mí lo que más me gusta, lo que le cuento a mis amigos es cuando, como
defensa, me toca enfrentar uno contra uno al ofensivo y le quito el disco. Eso
es lo que más me emociona -dice Juan Miguel, estudiante en el Liceo
Franco-Mexicano.

-¿Por qué el hockey y no otro deporte, como el futbol?

-Noooooo, si también juego futbol, pero en la escuela. Y tenis en el club.
Pero estar sobre los patines es algo único. Jugar hockey, lo platicamos entre
cuates, es como nuestro vicio: una vez que lo pruebas no quieres dejar de
hacerlo. Vas y vas y vas a la pista. Piensas y piensas y piensas en el hockey...

Es, el hockey sobre hielo, una disciplina en auge. Calcula la presidenta de la
Asociación de Deportes Invernales del Distrito Federal, Ofelia Navarro
Olavarrieta, que unos cinco mil niños lo practican en toda la República. En la
actualidad existen pistas en León, Puebla, Cuernavaca, Monterrey (cuatro),
Guadalajara, Estado de México y Distrito Federal (cinco más).

En la capital están Sportica, Pabellón Bosques, Galería Reforma, San
Jerónimo y Lomas Verdes.

Y en un intento por brindar más impulso a los equipos que participan en la
selección Pumas, y para reforzar los conocimientos de su entrenador, se
realizó una clínica a cargo de Michel Charron, director de la Escuela de
Hockey Camp Elite de Ottawa, quien con la ayuda de tres asistentes
impartieron un programa de trabajo apoyado en videocintas, prácticas de
pista y técnicas de scrimmage que reforzaron la formación de los niños y
ampliaron sus conocimientos respecto al tipo de equipos y técnicas que
enfrentarán en su viaje.

El itinerario de los partidos para Ottawa tienen incluidos dos juegos de
exhibición: la categoría mites se enfrentará al equipo Hull el 23 de enero; los
squirts lo harán ante rival por designar, el 29.

Para el viernes 23 y sábado 24, después del desarrollo de cuatro partidos, se
definirán las semifinales por eliminación de goles adquiridos por cada equipo.
La final será el día 25.

Integran a las selecciones, en infantil: Guillermo Bravo, Oscar Iván O'Farrill
Cobo, Daniel Pineyro, Luis David González, Ignacio Setien, Jorge Klipstein,
Andrés Ramírez, Andrew Cardin, Alejandro Rangel, Martín Ramos, Jerónimo
Alvarez, Carlos Tamer, José Salomón y Santiago Cuaik. En squirts están:
Marcos Siqueiros, Miguel Afif, Guillermo Castro, José Andrés Labrador,
Leny Rajunov, Eduardo Glennie, Jacobo Cassab, Ricardo Velarde, Juan
Miguel París, Jaime de la Rosa, Nocholas Cardin, Santiago Sánchez Navarro,
Alejandro de Antuñano y Eduardo Mariscal.

Tiene este deporte su propia selección, que surge después de un campeonato
nacional, sólo en las categorías juvenil hacia arriba. No antes.

Es por eso que el nivel infantil, carente de recursos por patrocinios, se maneja
por esfuerzos casi individuales.

"En muchas ocasiones -confía doña Ofelia Navarro Olavarrieta-- deben ser
los clubes y los mismos padres de familia quienes, con recursos propios,
consiguen torneos de invitación pagando cada quien los gastos del viaje. De
esta manera funciona. Las selecciones Pumas que viajarán a Canadá, por
ejemplo, surgieron del esfuerzo de las pistas en las que trabajan:
Galerías-Reforma, que por su tamaño sólo permite acceso a las categorías
menores y Sportica, para los más grandes".

Aunque son los juveniles, jóvenes de 16 años en adelante, quienes han
enfrentado a equipos profesionales de Europa y Lituania, a donde viajaron
recientemente, adueñándose del quinto sitio, comenta Navarro Olavarrieta.

-A mí me parece que este juego es padrísimo -dice entre risas José Andrés
Labrador, otro de los pequeños de la selección-. Un día fui a la pista a verlos
y me dije: lo voy a intentar y ya. Comencé patinando ahí desde entonces, a
los ocho años. Y me ha ido bien, porque ya he ido a Los Angeles, a
Thefordmines y a Montreal y estos viajes son muy pero muy divertidos. Yo
ya estoy emocionado.

Tiene un ídolo José Andrés en la NHL: Mario Lemiú, de los Pingüins de
Pittsburgh, centro.

Los testimonios de los pequeños hablan de la intensidad con que viven sus
tardes, inmersos en el intermitente ruido de las navajas en el hielo, similar a
cuando zumba un panal.

Gustan ellos de la movilidad que pueden lograr con sus patines y los cada vez
mejor elaborados sistemas que manda el entrenador y se satisfacen por cada
buena jugada que se comentará después entre familia.

Otro factor influye, de manera determinante, en el desarrollo del deporte, los
padres: no es deporte popular. Ellos deberán invertir en el equipo. Y unos
patines, los más caros, llegan a costar hasta 600 dólares.

Valdrá la pena por verlos soñar, así, con las piernas cansadas y el corazón,
pequeño, latiendo aprisa porque ya van subiendo al avión, ya están en
Canadá, ya en la final.

La creación del hockey data de finales del siglo pasado. Canadá. Y, como
debe suponerse, fue una derivación del hockey sobre pasto. Al principio
surgió como un medio de distracción creado por el ejército británico; se
jugaba con quince hombres por bando y carecía de reglas definidas. Se
atribuye a un regimiento de veteranos de guerra de Crimea la primera
utilización del puck en sustitución de la pelota, alrededor de 1860 en
Kingston, Ontario. Otras ciudades canadienses, sin embargo, se han
disputado el honor de ser cuna de este deporte, entre ellas, Montreal y
Halifax.

Mucho ha cambiado el reglamento del hockey.

Las reglas básicas, actuales, en México, son:

El juego se desarrolla en una pista de hielo de entre 25.9 y 29.8 metros de
ancho por 56 a 60.9 metros de largo. La acción está repartida en tres
periodos de 20 minutos cada uno, como máximo, de acuerdo con la
categoría, y los dos equipos tienen 6 hombres en sus respectivas formaciones.
Este es el número de jugadores en activo sobre la cancha, pero generalmente
cada alineación tiene de once a 18 hombres que se van rotando durante el
juego. Esto se debe a las penalidades -varios minutos fuera del partido-
ocasionadas por brusquedad en la cancha, que obliga a la continua sustitución
de jugadores.

El objeto del juego es, por supuesto, introducir el puck -un disco de goma de
siete centímetros de diámetro y 2.3 de espesor- en la portería contraria. Cada
jugador se vale de un palo o stick de madera, curvado en su extremo inferior,
y con una longitud de 1.34 metros como máximo. El stick usado por el
portero es ligeramente mayor, especialmente en la hoja o extremo inferior.

El área de juego está dividida en tres zonas: defensa, central o neutral y
ataque, mediante líneas de color azul. En el centro de la zona neutral hay una
línea roja equidistante de las azules y un círculo azul de un metro de radio.
Hay cuatro círculos rojos, de igual tamaño situados a ambos lados de la
portería.

Las posiciones son: portero, defensas -izquierdo y derecho-, centro, y alas
-derecha e izquierda-.

La duración de los juegos dependerá de la categoría, pero siempre serán tres
periodos no mayores a los 20 minutos. Habrá 5 minutos en caso de empate:
muerte súbita. Un equipo anota cuando dispara el puck, o disco, en la
portería contraria y rebasa la línea roja del gol. Cuando un jugador envía pase
a su compañero y éste anota, se le dará una asistencia.

Las características principales, por posición:

Portero: evita que el puck entre a su portería y él puede utilizar cualquier parte
de su cuerpo o de su equipo protector.

Alas: ofensivamente ellos patinan a los costados e intentan meter gol. A la
defensiva tratarán de interrumpir las jugadas del rival y frustrar sus disparos.

Centro: Dirige el ataque como coordinador de las jugadas (como atacante y
defensivo) maniobrando sólo por el centro de la pista. Intercambia pases con
sus dos alas para colocar disparos en la portería contraria. Defensivamente
trata de romper las jugadas del contrario.

La cantidad máxima de jugadores en la banca es de 18, dos porteros y tres
coaches o asistentes.

Arbitros. Tres. El principal supervisa el juego, marca los castigos, determina
los goles y marca el face up (inicio, o reinicio del juego) al centro de la pista,
al comenzar cada periodo o después de cada gol.

Dos más, de línea: marcan los offsides. Podrán recomendarle al árbitro
principal la marca de algún castigo, pero no podrán parar la jugada.

Anotador: determinará cuáles deberán obtener créditos por goles y
asistencias. Será la autoridad final para la acreditación de puntos.

Entra la danza.

Y la gracia, el talento, la fuerza, la vitalidad, el espíritu, la entrega, pero
también la diversión, la emoción y el vértigo, en este viaje hacia los límites de
la imaginación, en donde "lo que más me gusta es patinar a gran velocidad",
dice José Andrés.


Bueno para unos; insuficiente, dicen otros.

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